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LaCosaNostra

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Nuevo año, nuevas expectativas, nuevas ilusiones

Ya han pasado cuatro meses. Mucho tiempo sin competir, sin jugar los sábados. Y ya hay mono. Este sábado nuestro equipo, el Británico, comienza la Liga a domicilio contra El Pilar Maristas a las 16:00 y atrás queda la temporada pasada y todo el sufrimiento acumulado para lograr la permanencia en la última jornada.

Hay una famosa frase que dice: año nuevo, vida nueva. Hay que olvidarse de las derrotas, del mal juego y de la mala suerte de la anterior campaña y ser ambiciosos. El objetivo debe ser mirar hacia arriba, a los puestos altos de la clasificación, con ilusión. Uno siempre tiene que salir a ganar, pensar en ser campeón, pero siendo realistas. Nadie regala nada y para ello habrá que luchar y trabajar mucho, tanto en los entrenamientos como en los partidos.

Después el tiempo mostrará el verdadero nivel del equipo y cabe la posibilidad de que el objetivo tenga que ser otra vez la permanencia, pero jugadores hay para aspirar a cotas más altas y encima el bloque es el mismo que el del año pasado. Sólo se han ido los Álex, aunque al Negro yo, y creo que todos, lo sigo considerando uno más del equipo. El resto somos los mismos y damos la bienvenida a Dani, Nacho y Adrián. Nuevos jugadores, nuevo año, nuevas expectativas, nuevos objetivos y nuevas ilusiones. ¡Qué empiece la fiesta!

Ya estoy de vuelta

Ya estoy de vuelta

Me monto en el autobús pensando en todas las cosas que voy a hacer en los próximos quince días e intento olvidarme de fichajes, futuribles, ventas, cesiones y rumores. Estamos a 16 de julio y ya respiro la brisa del mar mucho antes de llegar a Salou. Cierro los ojos y adiós. Los días han pasado volando y otra vez me encuentro en medio de este circo llamado fútbol.

La depresión me atrapa como no lo había hecho en ningún otro verano. Es la primera vez desde que trabajo que tengo vacaciones y soy consciente de que tendrá que pasar todo un año para volver a tenerlas. Aquí no vale ir al bar en vez de al curro si no te apetece trabajar. Ahora no me puedo quedar durmiendo si no quiero levantarme temprano. Mi vida de estudiante ha pasado, por desgracia, y ahora manda el trabajo.

Se trata de una depresión unida a una resaca monumental de quince días seguidos de fiesta y diversión. Los recuerdo y no sé si echarme a reír o a llorar. Reír por lo bien que me lo he pasado; llorar porque ya lo estoy echando de menos. Aún recuerdo mi primera noche en Salou. ¡Qué grande Edu y los piropos que les dedicó a unas bromistas!

Y es que Edu, más conocido como el reusiano o el cocinero (ya sabéis de donde es y a que se dedica), es el más grande de todos. Tiene que levantarse todos los días a trabajar y aún así se pasa las noches en el Kalea junto al primero que le quiera hacer compañía. Suele ser Guille, otro asiduo del bar de los mecheros y del... ¡Bebe, bebe, bebe! Muchos me habéis entendido y otros no tendréis ni idea de lo que hablo, pero los secretos de una noche son los secretos de una noche y esa noche guarda muchos secretos.

Este año eché de menos a Joaquín, que sólo vino tres días, aunque vaya tres días..., a Alfredo, que estaba disfrutando del clima londinense, a David, trabajando en Zaragoza, a Eric, creo que currando también, y a Borja. Este último sí que ha estado, pero ha tenido que sucumbir al látigo de su padre y perderse muchas noches para estudiar. Ya sabes Borjita, hay que apretar en el próximo curso para librarte de la cárcel y no sólo disfrutar en Salou, sino también en La Vaquilla, San Fermín y San Lorenzo.

En el lado opuesto tenemos a mi querida prima Natalia: la chica que lo aprueba todo. Tiene mucho mérito lo suyo, ya que hace Industriales, pero ya sabe que pienso que tiene que disfrutar un poco más de la vida de estudiante. Y lo más admirable de todo es que creo que a base de viajes y alguna que otra fiesta lo está consiguiendo sin descuidar el estudio lo más mínimo. ¡Y encima tiene tiempo para inventarse juegos! Que os cuente el del interfono, que es la monda.

Otro primo mío, Nacho, también estuvo en Salou y pudo disfrutar de una gran velada en la que a mis tíos, los padres de Nati, no se les ocurrió otra cosa que venir a saludar en medio de todo el botellón. Y lo peor de todo fue que en vez de ser la voz de la tranquilidad y la responsabilidad, fueron los gritos de la fiesta en estado puro ante la incredulidad de todos los que estábamos presentes.

Nacho ha trabajado este verano en Correos y sólo pudo estar un fin de semana. Al igual que Dani, que junto a Albertico y Rivas estuvieron al fin de semana siguiente en mi casa, o mejor dicho comuna, ya que además de nosotros cuatro también estaban durmiendo allí Alen, Herni, Chus e Iñigo. Encima tuvimos la suerte de que un guardia civil nos describió a las tribus que conviven en este país llamado España, nos explicó diversos sistemas de ataque para sortear a las defensas y nos mostró alguna ruta nocturna a seguir en las noches de fiesta.

Antes aprendimos que si pides algo con fuerza te cae del cielo; nos contaron que el Pelirrojo es un zooorro; observamos que la felicidad de Andrés aumentaba por momentos; nos enteramos de que Marta iba a ser tía; celebramos el cumple de Beita; Cris consiguió cambiar un abanico cacoso por un muñeco en forma de muelle; Arturo nos enseñó que hay vídeos en los que lo mejor es la banda sonora; Pablo nos hizo sudar la gota gorda para que arrancara su coche; Luisete presentó en sociedad a su perra Margarita; Marino se dio cuenta de que lo suyo es ser bombero; yo me destapé como un gran cocinero de comida mexicana; nos vendieron alcohol más tarde de la hora permitida y para disimular metieron las botellas en cajas de zapatos; descubrimos que la clave para entrar en un bar era decir que conocías al dueño, un moro con mucha pasta conocido como el Conejo; y, por supuesto, corrimos cada vez que la policía se plantaba en nuestros botellones.

Grandes recuerdos de los que me tengo que olvidar cada vez que estoy en un entrenamiento del Zaragoza, en una rueda de prensa, en la redacción o haciendo una entrevista. Pero ésta es la vida que he elegido, la que llevo esperando desde que tengo catorce años, y ahora que me vuelvo a adaptar a la rutina voy dejando poco a poco la depresión a un lado para dar paso a más recuerdos, aun sin estar de vacaciones. Totalmente confirmado: ya estoy de vuelta y con más fuerza que nunca.

Campeones de la TUFA Champions League

Campeones de la TUFA Champions League

Ha sido una temporada dura, pero que muy dura. Empezamos bien pero poco a poco nos fuimos hundiendo. Algunos partidos los perdimos porque jugamos mal, otros porque estábamos pocos para jugar y otros por pura mala suerte. Pero al final logramos mantener la categoría y eso ya es muy importante. 

Todo empezó en el mes de septiembre. Yo estaba en un entrenamiento del Zaragoza en la Ciudad Deportiva y entre una rueda de prensa y otra, llamé al anterior encargado del equipo para decirle que dos amigos querían apuntarse este año. Mi sorpresa fue bastante grande, ya que de la temporada anterior sólo seguíamos tres y el plazo de inscripción terminaba esa misma tarde. 

Comenzaron las prisas. Cientos de llamadas para ver si seríamos suficientes como para formar un equipo. Y a última hora de la tarde la decisión fue firme: nos apuntábamos y ya buscaríamos gente hasta que comenzara la temporada, es decir, veinte días después. 

No os podéis ni imaginar la cantidad de gente que tuvimos fichada, pero ahora entiendo lo complicado que es el mundillo de los fichajes. Gente que te dice que sí y al final nada, gente que te dice que no y al final se apunta, y otros que aún se lo están pensando. Pero al final logramos reunirnos once jugadores, bueno… personas, para jugar todos los sábados a fútbol sala. 

Os preguntaréis qué equipo somos y en qué liga jugamos. Somos el equipo de ex alumnos del Colegio Británico de Aragón y jugamos en segunda senior de fútbol sala (por favor, que nadie le llame futbito que esa palabra no existe) de la Federación Aragonesa de Fútbol. En la foto salimos de izquierda a derecha Borja, un servidor, Felipe y Tedy, y en el mismo orden pero agachados Óscar y Eloy. También pertenecen al equipo los dos Alex, Sergio, Llorens y Luis. Y desde aquí quiero dar las gracias a los ‘fichajes de última hora’ para un partido determinado: Nacho, Dani, Tomás y Juanan.  

Entre todos no hemos hecho una gran temporada futbolística, pero sí que hemos vivido buenos momentos y grandes anécdotas. En el segundo partido de la temporada las protagonizó uno de los árbitros. Cuando yo estaba medio agachado en un córner para tapar el primer palo y, al mismo tiempo, estar atento para salir a una posible bolea, paró el partido para preguntarme si me encontraba bien ante la carcajada general de mis compañeros.  

En ese mismo partido, el árbitro dio por terminado el encuentro, algo normal si no es porque lo hizo diez minutos antes. Así que tuvimos que salir de nuevo de los vestuarios a jugar lo que faltaba. Al mismo árbitro, unas jornadas más tarde, le tuve que explicar que aunque el tiempo era corrido, en los tiempos muertos había que pararlo y de ahí su nombre. Fue una demostración grandiosa de que los árbitros se leen el reglamento. Así pitan luego.

Sólo nos han expulsado a un jugador en toda la temporada. Fue a Sergio y según el acta por el siguiente motivo: “El jugador número 8 D. Sergio… fue expulsado con roja directa por dirigirse al árbitro con la siguiente expresión ‘árbitro tienes los cojones así’ haciendo un gesto con las manos indicando el tamaño de los mismos”. Juro que no he cambiado ni una coma. 

A lo largo de la temporada descubrimos varias cosas, pero la más importante fue que teníamos un gran portero suplente. El problema era que sólo paraba los tiros de sus compañeros cuando jugaba de delantero en el área rival. Luis, en serio, ¿con qué te sobornaron esos equipos? Si fue con dinero, tú pagas la próxima cena de equipo. 

Y es que en eso si que somos unos auténticos jugones. A salir de fiesta y pasárnoslo bien no nos gana nadie. Ni Ronaldo, Roberto Carlos y Cassano juntos. Ya hicimos una memorable cena en Navidad y a finales de junio o principios de julio haremos otra para despedir la temporada. Seguro que la volvemos a liar. Y es que somos los grandes campeones de la TUFA Champions League. 

(Tufa: borrachera, pedo, hacer botellón, beber, salir de fiesta con los amigos…)